01
Software a medida
Un solo espacio con toda la operativa y las comunicaciones de tu empresa.
Por qué a medida, y por qué ahora
Casi todas las pymes trabajan con el mismo kit: el correo, un Excel (o diez), el programa de facturación, WhatsApp y un CRM que alguien contrató hace años y que usa la mitad del equipo. Cada herramienta hace bien su parte. El problema está entre ellas: la información se copia a mano de una a otra, y ahí es donde se va el tiempo y donde se cuelan los errores. El pedido que entró por WhatsApp y nadie pasó al Excel. La factura que se envió al correo antiguo.
Comprar un programa estándar fue la respuesta lógica durante años. Construir uno propio costaba meses y un presupuesto que solo tenían las grandes. Eso ha cambiado. Con IA, el desarrollo que antes llevaba seis meses hoy lleva semanas, y lo que antes era “un proyecto” es ahora una pieza que se construye, se prueba y se pone a funcionar.
Hagamos cuentas con una empresa de doce personas. Un CRM estándar, una herramienta de tareas y un programa de atención suelen sumar entre 40 y 60 € por persona y mes. Son entre 6.000 y 9.000 € al año, para siempre, por herramientas que encajan a medias. Y cada vez que cambia vuestra forma de trabajar, sois vosotros los que os adaptáis al programa, y no al revés. Un software propio se paga una vez, es vuestro y cambia cuando cambiáis vosotros.
Una sola pantalla
Cliente, conversaciones y tareas en el mismo sitio. Nadie busca en tres programas qué se le dijo a alguien.
Vuestro idioma
Vuestros estados, vuestros nombres de cosas, vuestro orden. El programa se parece a cómo trabajáis, no a un manual.
IA dentro, no al lado
No es un chat aparte. Lee el correo que entra, rellena la ficha, propone la respuesta y deja la tarea creada.
Cuándo no tiene sentido. Si una hoja de cálculo os basta, os lo diremos en la primera llamada. A medida tiene sentido cuando hay más de dos o tres personas tocando la misma información, o cuando el cliente está esperando a que un dato cruce de una herramienta a otra.
Piezas concretas que construimos
Sigue bajando
Un CRM a tu medida
Una ficha por cliente con sus emails, sus WhatsApps, sus pedidos y lo que queda por hacer. Las conversaciones entran solas: Gmail, WhatsApp o vuestra propia app. La IA lee lo que llega, lo guarda donde toca y prepara la respuesta. Nadie vuelve a preguntar “¿quién habló con este cliente?”.
Una ficha por cliente con sus emails, WhatsApps y pendientes. La IA guarda lo que llega y prepara la respuesta.
Tickets a tu manera
Gestión de trabajo e incidencias con vuestros pasos, no los de un programa genérico. Cada aviso entra, se clasifica, se asigna y queda registrado. Con agentes que hacen la parte mecánica: redactar la primera respuesta, pedir el dato que falta, cerrar lo que ya está resuelto.
Incidencias con vuestros pasos. Cada aviso entra, se clasifica y se asigna; un agente redacta la primera respuesta.
Un flujo de ventas que no suelta leads
Cada lead entra en una plataforma vuestra, venga de la web, de un portal o de una llamada. Tú defines los pasos (contactar, cualificar, visitar, presupuestar) y el sistema los sigue: recuerda, avisa y, si queréis, un agente hace el primer contacto en minutos.
Cada lead entra en una plataforma vuestra y sigue vuestros pasos. Si queréis, un agente hace el primer contacto.
Métricas para decidir
Cuando toda la operativa pasa por vuestro sistema, los datos ya están ahí. Construimos el panel con lo que importa: pedidos abiertos, cobros pendientes, tiempo de respuesta, carga por persona. El informe del lunes deja de hacerse a mano porque ya está hecho.
Pedidos abiertos, cobros pendientes, tiempo de respuesta. El informe del lunes ya está hecho.
Un ejemplo explicado · proyecto real, bajo confidencialidad
Catorce buzones en un solo inbox
La situación
Una empresa con catorce direcciones de correo: info@, ventas@, soporte@, facturas@, reservas@ y así hasta catorce. Cada mañana dos personas abrían los buzones uno por uno, decidían qué era cada cosa y lo reenviaban a quien tocaba. Los correos urgentes esperaban en el buzón equivocado.
Lo que construimos
Un solo inbox donde entran los catorce buzones. La IA lee cada correo, lo etiqueta (presupuesto, factura, incidencia, urgente), lo asigna a la persona que corresponde y deja un borrador de respuesta listo para revisar. Si el correo trae un adjunto, lo guarda en la ficha del cliente.
Lo que cambió
Ya no se busca; se contesta. El equipo abre una pantalla con sus correos ya clasificados y una respuesta propuesta. Lo urgente sube arriba aunque haya entrado por el buzón de facturas. Las dos personas de la mañana hacen otra cosa.
02
Agentes que trabajan solos
Automatizaciones entre los sistemas que ya tienes y centralitas que contestan.
Qué es un agente, sin humo
Un agente de IA es un programa con un objetivo concreto, un contexto acotado y permiso para actuar en vuestros sistemas. No es un chat al que preguntar cosas. Se parece más a alguien nuevo en el equipo al que le das una tarea muy clara: “reclama las facturas vencidas de más de 30 días, por WhatsApp, con este tono, y avísame si alguien discute el importe”.
La diferencia con una automatización clásica (un “si pasa esto, haz aquello”) es que el agente entiende el lenguaje. Lee el correo del cliente y entiende que pide cambiar la fecha aunque lo diga de otra forma. Decide el siguiente paso. Y cuando no está seguro, pregunta a una persona en vez de inventarse la respuesta.
Lo que hacen bien hoy
Tareas repetitivas con reglas claras y mucho texto o voz: perseguir cobros, preparar la facturación del mes, redactar informes periódicos, clasificar incidencias, pasar datos de un sistema a otro, coger el teléfono.
Lo que no hacen bien
Decidir sin un criterio escrito, negociar, tratar situaciones nuevas. Por eso cada agente nuestro tiene un objetivo, un límite y una persona detrás que ve lo que hace.
Qué puede atender hoy un agente de voz
Las centralitas de voz han dado un salto en dos años. Hoy un agente de voz coge la llamada al primer tono, entiende a quien habla con acento, con ruido de fondo y con frases a medias, reconoce al cliente por su número, sabe qué tiene contratado y puede crear una cita o un aviso en vuestro sistema mientras habla. Si hay diez llamadas a la vez, atiende las diez.
Lo que no hace: fingir que es una persona. Se presenta como lo que es y pasa la llamada a alguien del equipo cuando la conversación lo pide, con todo lo que ya ha recogido. Para una pyme esto significa una cosa concreta: a las 20:10 de un sábado, con todo el equipo fuera, la llamada se atiende y el lunes hay una cita en la agenda.
Demo · próximamente
Habla con el agente
Pregúntale por un horario, pide una cita o intenta liarle. Aquí podrás probar una centralita como las que construimos.
Piezas concretas que construimos
Sigue bajando
Una centralita que contesta
Atiende el 100 % de las llamadas, a cualquier hora. Reconoce al cliente, entiende qué necesita, crea la cita o el aviso en vuestro sistema y pasa a una persona si hace falta, con el contexto ya recogido. Para vosotros: un registro de cada llamada, con resumen.
Atiende el 100 % de las llamadas, reconoce al cliente, crea la cita y pasa a una persona si hace falta.
Recobro
Mira qué facturas han vencido, escribe al cliente por email o WhatsApp con el tono de vuestra empresa, manda el enlace de pago y, si tenéis reglas para ello, propone plazos. Si alguien discute el importe o no contesta, os avisa. Solo veis los casos que necesitan una decisión.
Reclama facturas vencidas por email o WhatsApp con vuestro tono y os avisa solo cuando alguien no responde.
Facturación e informes
Prepara la facturación del mes con los datos de vuestros sistemas, lista para revisar y enviar. Redacta el informe del lunes con las cifras reales y señala lo que se sale de lo normal. Vosotros leéis y decidís; él escribe.
Prepara la facturación del mes y redacta el informe del lunes con cifras reales. Vosotros revisáis.
Integraciones
Conecta lo que ya usáis (Excel, HubSpot, Slack, el programa de facturación, el ERP) para que los datos no se copien a mano. Un pedido que entra por WhatsApp aparece en el Excel y en la facturación sin que nadie lo teclee dos veces.
Conecta Excel, HubSpot, Slack o el ERP para que ningún dato se teclee dos veces.
Un ejemplo explicado · proyecto real, bajo confidencialidad
Un agente que cobra por WhatsApp
La situación
Una persona del equipo dedicaba las mañanas a perseguir facturas: abrir el programa de facturación, ver qué había vencido, buscar el teléfono, escribir uno a uno, apuntar quién había contestado. Los clientes que no pagaban eran casi siempre los mismos, y casi siempre por olvido.
Lo que construimos
Un agente que lee la facturación cada mañana, detecta las vencidas, escribe por WhatsApp con el tono de la empresa y envía el enlace de pago. Si el cliente pide un plazo, lo propone según las reglas acordadas. Si discute el importe o no responde en una semana, abre un aviso a una persona.
Lo que cambió
La persona de las mañanas solo ve una lista corta: los casos que necesitan a alguien. El resto se cobra solo, con una conversación educada que el cliente contesta desde el móvil. Y queda registrado quién pagó, cuándo y qué se le dijo.
03
Apps de cliente
Un espacio donde tu cliente, empresa o particular, resuelve sus gestiones por su cuenta.
Por qué tu cliente quiere hacerlo solo
Piensa en cómo reservas tú un hotel, pides comida o miras el banco. No llamas. Lo haces desde el móvil, cuando te viene bien, y esperas verlo todo: el estado, el precio, el documento. Tu cliente espera lo mismo de ti, sea una empresa o un particular. Y si no puede, llama. Y esa llamada la coge alguien de tu equipo que estaba haciendo otra cosa.
Un portal de cliente es ese espacio. Entra con su cuenta, ve sus productos o sus expedientes, reserva, firma, descarga la factura y te escribe desde dentro. Cada gestión que hace solo es una llamada o un correo que no llega.
Para quién tiene sentido. Cualquier negocio donde el cliente repite gestiones: alquiler de maquinaria, gestorías, clínicas, talleres, administraciones de fincas, academias, distribuidores con pedidos recurrentes. Si tu equipo contesta cada semana las mismas tres preguntas (“¿cuándo me llega?”, “¿me pasas la factura?”, “¿puedo cambiar la fecha?”), el portal se paga solo.
Conectado de verdad
Lo que el cliente hace entra en vuestro sistema real. No es un formulario que alguien copia después.
Sin instrucciones
Tan simple que nadie necesita que se lo expliquen. Si hace falta un manual, está mal hecho.
Con IA dentro
El cliente pregunta con sus palabras y el portal contesta con sus datos. Y si escribe, su mensaje os llega con el historial.
Lo que no es. No es una app en las tiendas por tener una app. Casi siempre basta con una web que funciona bien en el móvil y que el cliente guarda como un icono más. Si de verdad hace falta una app nativa, te diremos por qué y qué cuesta de más.
Piezas concretas que construimos
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Reservas y citas
El cliente ve la disponibilidad real, elige fecha y recibe la confirmación. Puede cambiarla él mismo dentro de las reglas que pongáis. Vosotros veis la agenda llenarse sin coger el teléfono.
El cliente ve la disponibilidad real, elige fecha y recibe la confirmación. Puede cambiarla él mismo.
Firma y documentos
Contratos, presupuestos y facturas en su cuenta, para firmar y descargar cuando quiera. Se acabó el PDF que va y viene por correo y la pregunta “¿me reenvías la factura de marzo?”.
Contratos, presupuestos y facturas en su cuenta, para firmar y descargar cuando quiera.
Pedidos y seguimiento
En qué estado está su pedido, su obra, su expediente o su reparación, en tiempo real y con sus palabras. La pregunta “¿cómo va lo mío?” se contesta sola.
En qué estado está su pedido, su obra o su expediente, en tiempo real.
Mensajes con contexto
Si necesita hablar con vosotros, escribe desde dentro. Su mensaje llega con quién es, qué tiene contratado y qué estaba mirando. Nadie empieza la conversación preguntando el nombre.
Escribe desde dentro y su mensaje llega con quién es y qué estaba mirando.
Un ejemplo explicado · proyecto real, bajo confidencialidad
Un portal donde el cliente reserva y firma solo
La situación
Una empresa de alquiler de maquinaria. Cada reserva eran tres llamadas: una para preguntar si había máquina, otra para confirmar fechas y otra para el contrato, que iba y venía en PDF por correo. Los fines de semana, las reservas esperaban al lunes.
Lo que construimos
Un portal donde el cliente ve qué máquinas hay libres y cuándo, elige las fechas, firma el contrato desde el móvil y recibe la factura en su cuenta. Todo queda en el sistema de la empresa: calendario, contrato y cobro, sin que nadie lo pase a mano.
Lo que cambió
El equipo ve el calendario lleno sin haber cogido el teléfono. Las reservas del domingo están firmadas el domingo. Y el teléfono suena para lo que importa: una máquina que falla o un cliente que necesita consejo.